27 julio 2009

Cuando organizarse hace la diferencia (“somos capaces”).


25 Julio 2009. Eran cerca de las cuatro de la tarde y el panorama era predecible: día seminublado-semifrío en una villa de calles angostas, desniveladas, con peatones en las calles (no en veredas) con erráticas caminatas, muchos almacenes pequeños, casas bajas-juntas-distintas-pero-iguales en su ligero porte, todo coronado por las infaltables capillas religiosas, verdaderos centros blancos donde se reúnen los que se atreven-quieren salir de sus casas.

La organización Mujeres Hoy de Villa La Reina celebraba la finalización de sus talleres destinados a la comunidad de la Villa: Mosaico, Capoeira, Graffitti. El objetivo es superar la segregación espacial de Villa La Reina mediante cultura e integración social. De hecho, así se titula el proyecto financiado por el gobierno que permite realizar estas actividades.

Fuimos invitados por patudez. En el lanzamiento del Informe del Observatorio de Género en Salud 2007-2008 me acerqué a conversar con un grupo de mujeres que vestían poleras negras que, con letras rojas, tenían estampadas: NO MAS FEMICIDIOS, NO MAS VIOLENCIA CONTRA LA MUJER. Era de perogrullo que debía hablar con ellas. Sandra Soariano, la presidente de la Organización, me invitó a esta actividad y así conocería mejor de qué se trata. Invité a Pablo, pues él me ha acompañado en todo este peregrinaje del género.

El acto en Villa La Reina era una premiación. Una por una, uno por uno, pasaron los alumnos de los talleres a recibir su aplauso y su diploma. Eran egresados: egresado de su aislamiento, de sus temores, de su minimización, de la pandemia del individuo post dictadura-Fukuyama-mercantilización de la sociedad. Al menos ese es uno de los significados del diploma.

Había otras mujeres relevantes, esas que tienen una etiqueta en sus ropas. Una, era miembro de la agrupación de Detenidos Desaparecidos, que con su edad, pelo cano, cartera y ropa de ocasión, demostraba una memoria lenta, pausada, que entiende el peso de los minutos y la relevancia de las palabras. Al recibir un reconocimiento, pidió dar unas palabras. Demostró su coraje histórico. Así, el resto de las mujeres connotadas tuvieron que dar palabras cuando recibían el regalito.

Mujeres Hoy es una organización que nació con una preocupación de género: las mujeres de la Villa vivían violencia por parte de sus parejas, en forma física y sexual (pasante evidentemente por la psicológica). Sandra Soriano dijo “basta de palabras y pedir que otros hagan el trabajo”. Se organizó, golpeó puertas, fue a la calle, marchó, insistió en la Municipalidad, se reunió con políticos... y así han pasado 4 años y el resultado es evidente: una organización formal, que participa en concursos públicos mediante proyectos de intervención social, que atiende a mujeres víctimas de violencia de género mediante terapias de relajación y crecimiento personal además de talleres de manualidades, y que a fones de año inaugurará su propia Casa de la Mujer.

SERNAM no tiene presencia en Villa La Reina, como muchos otros servicios e instituciones tampoco la tienen. Sabemos que esta Villa es marginal dentro de La Reina, comuna que alberga a los sectores medios y altos de la jerarquía social. Por eso es destacable el sentido del proyecto que la Organización Mujeres Hoy ha levantado, ciertamente con las mutaciones que el tiempo y la experiencia imprimen: hacer de la Villa La Reina una comunidad integrada, con sentido de pertenencia, sin miedos ni violencias. Organizarse hace la diferencia: desde una preocupación específica, violencia contra la mujer, fueron brotando casi “naturalmente” la seguidilla de problemas que sufren los residentes de la Villa, y hoy día hay al menos una organización que ofrece proyectos formales para cambiar esta situación, que nadie ha querido revertir (porque esa es la realidad).

El drogarse, asaltar para comer o vestir ropas de moda, no encontrarle sentido al colegio si afuera hay otra realidad, la violencia de los pacos, pensar la Universidad como algo ajeno y lejano, aprender en la calle con la ley de la selva, ser infraciudadanos; todo esto, por cierto, que no se solucionan exclusivamente mediante una organización empeñosa de mujeres. Pero ese es un comienzo concreto, real. Cuando la Casa de la Mujer de la Villa La Reina exista, habrá un centro de operaciones para los encuentros sociales, talleres, aprendizajes; se constituirá en el día a día más una comunidad de cara a la calle que de cara al televisor. Y tendrá resultados, pues ese espacio físico de la Casa será legítimo, mucho más de lo que puede ser la fría Junta de Vecinos, que al parecer sólo existe en tanto la ampara una Ley de la República.

Cuando Soledad recibió una distinción, tomó el micrófono y dijo algo muy certero: “gracias por hacernos ver que somos capaces”. Ese es el sentido de organizarse. Mujeres Hoy ha tenido éxito en su primera etapa, que es posicionarse, darse a conocer, involucrar a más y más personas, y legitimarse. Ahora entra en una segunda etapa: instalarse en su propio espacio y comenzar a trabajar en la integración de su comunidad.

El acto culminó con una presentación del taller de Capoeira, y la inauguración de un nuevo muro pintado en la Villa en donde participaron los graffitteros y las estudiantes del taller de mosaico. Para bailar y celebrar hubo un imitador de Juan Gabriel. Al son de las canciones del amanerado cantante azteca, hablamos con Daniela (mujer integrante y activa de la Organización) que nos habló de las actividades, de su hijo, de su vida, de la pobreza, de los abusos, y siempre nos decía, cada cierto rato, “esto es lo que somos, humildes”, como si se disculpara “por lo poco” frente a nosotros.

Luego de un breve cafecito y ayudar con el orden del lugar, me fuimos con Pablo en una micro local, de esas de colores. A los minutos estábamos en el Hospital Militar, luego Plaza Egaña, después comiendo en un patio de comidas de un mal... y todo en tan pocos minutos. Además de vivir con el curpo (como lo es día a día) la poderosa segregación socioespacial en Santiago, uno se da cuenta de la inmesa diversidad de pequeñas personas que buscan pequeños cambios; “no estamos pidiendo mucho”. A la larga, piden lo que se merecen. Piden lo que les es propio: vivir una vida sin miedo, sin violencia, en comunidad, y de paso, si se puede, felices.

25 julio 2009

Discusión acerca de los símbolos usados en la escritura.

Me gusta escribir entre paréntesis. No conozco exactamente su función. Al usarlo siento que hablo con la cara y no con la voz. Siento que comunico expresiones y no sonidos. Me permito escribir lo que pienso, más allá de lo que escriba. El paréntesis es una forma silenciosa de gritar bien fuerte.

Eso a diferencia de los puntos suspensivos. Éstos los ocupo rara vez, como cuando se esfuma una idea, se agota la creación, se busca retardar el tiempo, o se mantiene un misterio... Pero para nada más.

Los paréntesis cuadrados los encuentro algo agresivos. Siento que dejan fuera del escrito lo que encierra en sus muros. Es como una objeción de la abogacía, un no ha lugar excluyente. Son silenciosos, y más que eso. Un paréntesis cuadrado es un espacio vacío dentro del universo de letras circundantes.

Los tildes son fundamentales, ¿qué seríamos sin ellos? Son incómodos a veces, el teclado no es amable en todas partes. Usar tildes es decir algo con certeza. Tildar en forma errada es como la opinión de un niño de cinco años sobre la Segunda Guerra Mundial: inocente, errada, pero no una mentira.

Los asteriscos son raros. Pocos útiles en mis líneas. Incluso les considero de baja contribución estética. En verdad, nunca me he llevado bien con ellos. Es algo de piel, nada más.

El resto de los símbolos, %, &, $, #, =, Ф, µ, ®, «», ;, ÷, ¥, §, ø, ½, Ψ, β, ‰, √, Ω, ≈, ≡, ¶, {}, ^, ç, +, -, @, “”, ¬, £, ¨, _, ~, |, ª, º, \, entre otros, los utilizo sólo cuando es necesario o pertinente. A veces, los siento como decorados extraños, o sencillamente parte constitutiva pero irrelevante de la visión que día a día dirijo hacia el teclado. De hecho, hay teclados que abundan de signos e indicaciones varias. Son como tirarse de espaldas en el centro de Tokio: un ejercicio abrumador de ruido incesante, sincronizado y mecánico.

25 diciembre 2008

Iba un cometa rojo volando en los claros de la noche oculta.

Asomaba la cabeza queriendo desaparecer entremedio de la estela cosmetoide. Esteban estiraba sus manos blancas para iluminarlas con el foco rastrero de los cielos. Todo estaba oscuro, salvo sus ojos que reventaban de ansiedad, de mundos, de vida, de manjares, de libros del colegio, de sueños, de los golpes de su padre, de miles de cosas que ha vivido y le han dicho. A su edad el mundo es más grande que lo posible, porque su mundo está lleno de metas y de ilusiones.

Nunca nadie le recordó que la vida es corta, pero más que nada, que es frágil como los barquitos de papel que hacía los jueves en la noche después de caminar desde la casa de su abuela. Por eso no pensó demasiado cuando alzó su cuerpo, de niño de 9 años, hacia el infinito del cielo negro como una cueva pero bello como su madre.

Nunca la ingenuidad había matado a una persona en el pueblo. Todos eran bien repuestos, calculadores. Había que guardar y conservar las frutas, hortalizas, porque el clima era malo en esos lados. Nada estaba al azar. Poco espacio había para ansiedades, para precipitaciones. Pero, insisto, Esteban no entendía. Solo sabía que el mundo estaba allí, estirando las manos bien abiertas y con los ojos cerrados.

Esa noche, buscando al mundo, se paró en la cumbre más alta del pueblo. Mientras las señoras dormían descansado el trabajo agotador de ser mujeres, ser madres, de organizar la vida de la familia; mientras los padres roncan con tufo a trago, enojados y amargados, decepcionados y alienados por su diario trabajo, mientras el resto de sus amigos están calentitos en las camas pobres de sus casitas; Esteban soñaba con conocer los edificios tan altos que miraba en los libros de la escuela. Por eso abría y abría sus brazos, apretaba los ojos, sentía el viento fresco del otoño, y subía el cerro con decisión, casi oliendo el cemento de esas ciudades de los libros…

Esteban ahora es un héroe, un mártir de su pueblo. Sus habitantes comprendieron que las horas que comemos a diario sin vuelta atrás, no sólo sirven para calcular las semillas a plantar, ni las flores a podar, ni los sueldos a gastar. El pueblo hoy día sueña, un poquito, al menos pidiendo que la señora madre de Esteban sepa llevar bien al resto de sus críos, y bueno, que Estebita esté en el Santo Reino, mirando que cambiamos, y que su lección es más fuerte que la del curita los domingos.

09 noviembre 2008

Carta encontrada junto al cuerpo

Mamá:

Lo poco que tuve desapareció, porque ya no estoy. Seguir era vestir una corbata a las ocho de la mañana y un café a mediodía. Estas son palabras, mañana serán recuerdos: hoy fue mi momento. Seguí tus consejos. Por fin tomé una decisión.

PD: donde sea que estés, te quiero y nunca lo olvidé, tal como pediste.

02 octubre 2008

No hay espacio para sueños

Buenos días, un gesto amable

Sigo caminando

Llaves en el bolsillo, celular en el otro

Sigo caminando

Llego a la esquina, semáforo en rojo

No sigo caminando

Compro pan, recibo vuelto

Sigo caminando

Llego a casa, saludo al perro

Me siento cansado

Hago la cama, limpio el baño

Revuelvo la olla, sacudo los platos

Riego las plantas, me como un durazno

Almuerzo sentado, con pepinos salados

Medio día ha terminado

Estudio materias, me olvido de otras

Escribo apuntes, me tomo un café

Enfoco la lámpara, reviso el calendario

Me lavo los dientes, programo la alarma

(Quién controla mi tiempo)

Buenas noches

02 julio 2008

Así, como pasando

Libertad es un tipo ideal

El progreso un proyecto

La miseria una condición

La conciencia es un sufrimiento

La subconciencia el castigo

Lo objetivo es lo conveniente

Lo subjetivo lo que me gustaría

La verdad es mentira pura

La mentira es pura verdad

Sociedad es un concepto

La comunidad un sentimiento

Los sujetos son la historia

Es la historia de los sujetos

Reflexión es un momento

Reflexividad son dos momentos

Observar es la mitad del proceso

Las costumbres son ropajes

La moda es dominación

La dominación nunca pasó de moda

Los gustos están todos escritos

Las necesidades son ilimitadas

Ilimitada es el hambre

Hay hambre de poder

El poder no es ilimitado

Escribir es pensar hablado

Pensar es soñar con fundamento

Los fundamentos son sociales

Sociales son los humanos:

Es humano soñar

21 abril 2008

Wait

Esperar no es esperar
Es impacientarse, incomodarse
Esperando, respirar es lento
Mañana será mejor
Esperando todo sirve
Esperando nos resignamos
¿Te espero?
No, porque nunca me resignaré
Siempre serás más de lo que espero

30 marzo 2008

Adiós, he vuelto

Es diferente, una mirada cambió
No tienes el brillo de la estrella
La piel es piel, tu olor sólo olor

Colinas desechas, encierros de aire
Se fue, eras, fuimos, podríamos...

Mi pecho revive, pero es igenuo
Porque tus palabras son formales
Arrancaste el violeta de tu risa

Me resta amarte, me resta saberte
Me basta conocerte, me basta sentirte

No es dolor, pero sí soledad
Mis restos han vuelto al océano sin tiempo

14 marzo 2008

Sentado, mirando una duda a los ojos

A veces no,
no puedo dejar de pensar
Hay días que,
es tan difícil recordar
Hay veces que,
me río de quienes me hacen llorar.

Entonces digo "tanto que ocultar"
Entonces me parece transitar

A veces me río,
me río de quienes me hacen soñar

Entonces sé que fue por algo
Entonces no me parece todo irreal

Hay veces que,
te marca la verdad

A veces pienso,
pienso cuánto debo olvidar
A veces pienso,
pienso que necesito recordar.

08 febrero 2008

P a s e o N o c t u r n o

Todos nos miramos envueltos en sedas oscuras
y caminamos entre medias-veredas medias-ausentes

Los pasos resuenan en el espacio inerte
falsamente muerto en la conciencia de la citadina

En la noche nadie vaga por la sombra
porque los ojos están clavados en la luna poco dulce

Qué suerte... Qué suerte

En tu departamento siguen las luces
ocultando detalles con la luz naranja

Cada árbol es torre de piedra
Cada casa es guarida de la carne
Cada reja un miedo engendrado

La plaza se baña con la misteriosa brisa nocturna
Las aves, en silencio
Los niños, en sus camas
Los juegos, como siempre, esperando

De vuelta a mi esquina, nada ha cambiado
Sigue el semáforo en rojo, la basura afuera
Tu luz encendida, la cortina cerrada

El día abrirá la mentira, la imagen, el rol
La noche es retorno, es deseo, es humana

14 enero 2008



El rojo recuerdo de tu sombra

Es solo un eco de grandeza

Cuando los álamos se agitan en otoño

Recuerdo tus bostezos tan sabrosos;

Y entonces revuelvo de nuevo mi café

Y apago el televisor

Cuántos pasos diste por ese pasillo

Que miro desde este rincón

Cuánto ha crecido la hierba desde

Ese día

Cincuenta, ochenta, trescientos: no importa

No importa cuántos cafés requiera. Aquí esperaré

Es otoño, y no demora en sonar la alameda.




19 diciembre 2007

Un día común en la ciudad, 6.30 pm.

El vidrio tiritaba con tanta fuerza que me despertó. Me di cuenta que la micro se llenó de gente. Me vi encerrado junto a la ventana, como si el vidrio fuera lo único que me separaba de un poco de aire, un poco de aliento. Los ojos nuevamente comenzaron a flojear, pero al mismo tiempo repasaba lo que había hecho en el día, lo mucho que debía hacer todavía. Me imaginaba mi pieza, mi cama, mi espacio fundamental y sagrado, único, fresco, íntimo, significativo. En cambio, estaba rodeado de canciones sudadas, heladeros cansados, oficinistas con camisas baratas, estudiantes con ojeras negras, señoras con chalecos polvorientos, maestros de la construcción recién duchados. Estaba allí, porque ese es mi mundo. Pero quería algo de tranquilidad. De silencio… ¿acaso en la ciudad nunca hay silencio? Parece que no, nunca hay paréntesis. ¿Dónde ir si en la ciudad quieres un espacio, un momento, una tregua de silencio, calma, paz, mentira, paños fríos? Ahora hay un mimo haciéndose el gracioso entre 60 personas aburridas de estar cuerpo a cuerpo avanzando por el cemento ardiendo de calor, hostigados, iracundos. El mimo me saluda con felicidad, intenta darme la mano, pero miro por la ventana y me olvido de él, miro al muchacho que limpia los vidrios del auto del lado mientras esperamos en el semáforo a poder seguir avanzando. En unas pocas cuadras me bajo, y es todo de nuevo, que permiso, ¿baja también?, cuidado, disculpe; todos con todos, un tortilleo urbano a 35 grados de intolerancia a los frenos repetitivos, semáforos, paraderos, peleas, a los golpes en el techo para detener la lata enchulada del Transantiago. Una vez abajo, cruzo la calle corriendo, mirando hacia los lados. Me apego a la fila, larga, lenta, fría, caliente, sin ánimos, como almas que se enrolan a la nada. Paso la Bip por la máquina del metro, y empezamos de nuevo: gente, nos apretamos, nos movemos, acomodamos los cuerpos, los hacemos encajar, con la mochila en la guata, con el vaivén suave del tren urbano, caliente, sin aire, pero cada vez queda más poco, menos estaciones; y sin silencio, ruido, rieles, gente, gritos, televisión, música, olores: permiso, ¿baja también?, cuidado, disculpe…


11 noviembre 2007

12 diciembre 2007

Quisiera saber lo que es caer por el aire, perderme en él, ahogando los sentidos, congelando la piel, agitando los segundos de vida, inmovilizando la carne…Quisiera saber lo que es caer en el barro luego de ser libre.
Quisiera acabar reventado, en el barro, tras perderme por el aire.
Me conformo con ver el reflejo del mar en el cielo.

02 diciembre 2007

No me sigas presumiendo tu absurda hombría. Eres un saco de mierda como cualquier otro. Ya te quisiera ver con tacos de aguja corriendo salvándote de unos mocosos nazis. Ya te quisiera sentir con las miradas encima, como ahogándote. Ya quisiera saber como mirarías a tu madre luego del rechazo, de la deshonra, luego que todos te den la espalda y te pongan con una maleta en la esquina esperando el bus. No sabes nada. Vives en tu mundo encerrado, protegido de los peludos que aplauden tus asquerosos gases. ¿Has visto acaso cómo tienes a tu esposa? He caminado por los caminos más desnivelados que te imaginas, por la tierra más profunda, los insultos más dolorosos, las vergüenzas más secretas, las violaciones más asquerosas; pero siempre con tacos, tacos lejanos, tacos ardientes, tacos que me levantan. Las pestañas son púrpura y mis labios lila. No tengo el bigote de mis hermanos, ni tomo cerveza el domingo por la tarde. Tampoco le pego a mi pareja, ni llego borracho a la misa de los viernes. Vivo soñando mi hora sin fin, esa donde gustes de mí. Esa donde los aplausos que cada noche recibo se traduzcan en que me mires a los ojos como cuando tenía ocho años. Pero hablo de estrellas, de mares; pobre de mí que sí se amar. No te preocupes, no me des la espalda, yo me voy de vuelta a la ciudad, a las luces, al maraqueo como tanto te gusta decirme. Pero recuérdame siempre, porque no soy más distinto que ti. El maquillaje y el escote no me hacen menos sensible. He vivido una vida de perros, de perros solos. Pero hoy ando con tacos, así que caminaré por el sendero de salida, con mi cartera carmesí, el escote brillante, y mi glorioso destello. Algún día seré solo polvo, y allí seremos más parecidos que ahora. Allí seremos idénticos. Pero ya no me verás a los ojos. Por ahora me quedo como tu hijo maraco que putea en la ciudad. Tu vergüenza, tu condena; tu luz que ya no tiene luz. Por ahora serás mi padre grasiento, borracho, que me violó, pisó, escupió y silenció por años.

25 noviembre 2007
*Tras ver la película “Breakfast in Pluto”.

20 noviembre 2007

* Escrito tras llegar a casa después de la Fiesta de la Primavera 2007, organizado por el Centro de Estudiantes de Ingeniería de UChile.

Carnaval de disfraces
Orquesta de sonidos aberrantes
Y ahí estábamos
Saltando sobre la tierra
Mojándonos los cuerpos
Y ahí empujábamos
Cuerpos anónimos
Caras descentradas
Olores sicópatas
Y ahí gritábamos
Consignas eternas
Luchas por luchar
Situaciones en vela
Y ahí cantábamos
Alegrando la noche tierna
Susurrándonos en el oído
Con la garganta a medias
Y ahí mirábamos
Nuestros ojos pequeños
Nuestra sombra perdida
Los zapatos ajenos
Y ahí matábamos
Pasiones discretas
Semanas absurdas
Días de mierda
Y ahí soñábamos
Con ser mejores
Con pertenecer a lo nuevo
Para cambiar esta tierra
Y ahí vislumbramos
Cuando todo acababa
Lo mismo de siempre
Los cuerpos reventados
Y ahí llorábamos
Pero abrazados
Pero enrabiados
Siempre juntos
Y ahí marchamos
Ahora lejos
Pero abrazados
Buscando eso que tratamos
Esta noche tierna

14 octubre 2007


06 octubre 2007

10 septiembre 2007

Copiosa angustia


¿Qué será que a veces me quiero preguntar cosas, pero no hallar respuestas? ¿Qué será que aprieto el control remoto divagando a conciencia por el abanico de dinero hecho imagen? ¿Qué serán esas ganas de romper la tv y ser un gran cantante? ¿Qué será que lleva al hombre a buscar respuesta entre tierra y polvo, entre el desierto azul y los lagos que se funden en el cielo? ¿Qué serán las ansias que mueven aun poeta o las ambiciones de artista, o la sensibilidad métrica del músico?

¿Cuántas hojas habrán sido pisadas hoy con botas

¿Cuántas hormigas habrán sido pisadas sin notarlas?

¿Cuántas personas mueren a diario sin que lo notemos?

¿Cuántas parejas harán el amor en este instante y cuántas lloran el desamor?

¿Cuántos barajan unas cartas; cuántos evalúan una situación?

¿Somos concientes de la grandeza que somos y la pequeñez que representamos cada uno?

¿Cuántos llorarán sus ojos azules la nevada que afecta a los gatos solitarios?

¿Cuántos pasarán las manos por su cuerpo sedientos de placer, o sedientos de morir?

¿Cuántos serán los que cocinan arroz para matar el hambre, o para matar con el hambre?

¿Cuántos adornarán una mesa para un matrimonio, un cumpleaños, o un velorio?

¿Cuántos estarán contándose secretos a escondidas, entre sombras, pensando que el mundo se les revela y son un poco más dueños de los demás?

¿Cuántos fumarán un cigarro evocado ese pensamiento que los martiriza y se llevó su alegría?

¿Cuántos conducirán solos por las autopistas, borrachos por las luces de la modernización de cemento?

¿Cuántos estarán maldiciendo la televisión y su celular tras leer a Platón pensando en un mundo justo?

¿Cuántos tendrán pesadillas con duendes verdes y leones alados púrpura, autos parlanchines y un cielo de mermelada de mora?

¿Cuántos sangrarán ahora en un hospital miserable, entre baratas, con lágrimas en los ojos encomendándose a Dios?

¿Cuántas violaciones ocurrieron mientras escribí esto, y cuántos jueces duermen en su boxspring?

¿Cuántos niños jugarán en la plaza construyendo el mundo?

¿Cuántos juegan, ahora, a ser Dios?

¿Cuántas partículas fluyen por el aire y nos confunden con cada respiro que devoramos?

¿Cuántos amantes se besan apasionadamente, maldiciendo la suerte y jugando a torcer el destino?

¿Cuántos perros estarán siendo acariciados en este momento?

¿Cuántos se habrán abrazado a medianoche esperando un mejor pasar sin notar que otro día estaba comenzando?

¿Cuántos fuegos estarán siendo alimentados para sobrevivir al helado desafío de una alejada cabaña entre las montañas?

¿Cuántos mirarán la luna esperando descifrar un código, o viendo la luz viva en la roca muerta?

¿Cuántos habrán regalado una fruta fresca y dulce, perfecto símbolo de vitalidad y pertenencia?

¿Cuántos estarán encontrando en Neruda la clave para el amor, la frase que citarán en la eternidad?

¿Cuántos leones estarán recostados con su melena alzada y dorada por el sol del atardecer en la sabana?

¿Cuántos estarán haciendo el nudo de la soga en su cuello esperando encontrar la definitiva solución a la transpiración amarga y espesa de su existir?

¿Cuántos caminarán bajo una copiosa lluvia, esperando pronto llegar?

¿Cuántos estarán mirando un árbol en la oscuridad?

¿Cuántas vidas han vivido en la Tierra?

¿Cuánto de ellos hay en nosotros? ¿Cuánto de ellos somos nosotros?

¿Cuántos han sido odiados, amados, venerados, temidos, insultados, apreciados, aplaudidos, reconciliados, aplastados, asesinados, empujados, levantados, besados, mojados, alimentados, educados, adoctrinados, estudiados, idolatrados, imitados, quemados, heridos, observados, espiados, despeinados, vestidos, ahogados, deseados, considerados, rechazados, abandonados, ofendidos? ¿Cuántos han vivido lo que la existencia permite?

Pensar sólo un poco en estas nimias situaciones me maravilla, y abruma a la vez.


05 agosto 2007

Caminar por el persa Bío Bío


El persa es sacrificio, estar atento, es cargar con estigmas, es sentir frío en el invierno, es cooperación entre locatarios; el persa combina la búsqueda de precios más bajos, con el querer además productos no útiles sino preciados. El persa combina una racionalidad económica (de sus comerciantes y compradores) no basada en la ortodoxa del mercado de los precios libres y de agentes simétricos perfectamente informados, con la búsqueda de un patrimonio personal, con la reconstrucción de una moto, de ropa para Navidad, de libros para el profesor, de juguetes para los niños, de objetos que en definitiva le entregan a sus compradores la oportunidad de recobrar sentido al interior de su propia historia de vida. Los objetos del persa ayudan a re-encantar con sentido, el sentido de los propios compradores, a la propia vida personal, que se extiende a la colectiva. Hay, entonces, una alianza entre el saber del comerciante con la reconstrucción de sentido de la historia personal. El persa es un espacio público que te permite construir un sentido social, que construye un permanente manto protector de la brisa postmoderna que intenta sacrificar aquello que le es “insólito”. Un persa, al menos el Bío Bío, es en tanto existan las personas que van a él y le entregan una historia y una memoria con sentido; en esa dirección, y sólo en esa (hasta el momento así lo veo) el persa es un espacio eminentemente social, donde te puedes sentir a gusto, es tuyo, eres soberano, y que se construye desde un sentido colectivo, el cual justamente permite la construcción de la imagen que goza el persa. No quiero ir más allá, es solo una impresión, pero al menos deseo manifestar que el persa es un espacio social que está construido por sus actores y que está envuelto en una lógica económica no del mercado neoliberal y que permite a sus participantes intercambiar no mercancías, sino objetos de valor, que se pagan por su peso emocional y no por su valor de uso. Esa es la gran esencia del persa. Eso lo diferencia de un mall. Y eso hace que se mantenga en pie, porque nadie va a renunciar a su propia historia, por muy barata o miserable que ésta sea.

12 julio 2007

Los trucos tienen colores

No me canso de mentirle. Cuando aparece, algo se me ocurre. Hablamos de tanto, pero de aquello que se olvida al salir de la boca. Insisto en engañarla. Nada me hará ser sincero. La honestidad no es una opción. Si la miro, sólo se mentir. Si sueño con ella, sólo se inventar.

Mis trucos me recuerdan su presencia.
Mi soledad me recuerda su olvido.

En momentos como este es cuando le llamo por teléfono. Pero le miento, le digo que estoy bien, que me encanta mi nuevo departamento. Le cuento lo bellas que han crecido mis flores. Comentamos el último rumor llenos de complicidad. Me despido diciendo que me voy a cocinar algo rico, que más adelante cuando esté mejor instalado y mis cosas en más orden, la invitaré a cenar.

En verdad no tengo flores. Llamaré a la pizzería para cenar. Me cargan los rumores. Mi departamento está hecho un desastre. Pero nada de eso le puedo decir. Cuando lo haga, no podré volver a llamarla en la noche, justo después de cuando me doy cuenta de lo doloroso que es el silencio. Al mentirle, ella me miente con unos minutos; fingimos ser naturales, y puedo dormir tranquilo, pensando en qué le diré mañana cuando la llame de nuevo

08 mayo 2007

Simulacro

Un aroma puede tropezarme con tu sombra
¿Qué pierdo cuando nada tengo?
Una hoja gravita en la espesura del alba
¿Qué quito cuando siento ganar?
Un ascensor se detiene en el noveno piso. Gritos
¿Qué gano cuando siento perder?
Respóndeme con el cadáver exquisito
Insistes, insistes… ¿cenaste ya?

El recursivo recurso, el dialéctico diálogo
La razonable razón, la activa acción
¿Me hablas a mí?

Ellos se miraron fijo: querían saber

Corrió desesperado por el callejón
Una hoja se pierde en la espesura del alba
Se escondió tras el basurero del rincón
La lluvia le limpió la sangre.
Sólo veía el filo del cuchillo

Mientras, el ascensor volvía a ritmo
Derramando vida, esperó en el suelo
Con paños detenía la muerte
No cerró los ojos para verle volver
Esperaba terminar la cena, pero
El plato se enfrío

18 abril 2007

Traté de pensarlo dos veces

El otoño ya no tiene hojas

La lluvia ya no me moja

Los lentes ya no me ayudan

Insensatez oscura

Una meditación profunda camino a la nada

Una forma de aprender a ser menos yo, y más tú

El azúcar no endulza. La cama está dura

El teléfono no suena. La ampolleta se quema

Los sordos me escuchan

El metro me refresca

La guitarra sin cuerdas

Mis manos sin dedos

Mi orgullo sin tu sombra

Mi trauma sin tu vida

Mi ego en tu bolsillo

Fuiste mis hojas, mi lluvia, mis cuerdas

Fuiste mi azúcar, mi alivio, mi vista

Eres mi café solitario en la plaza

Eres mis pensamientos ahogándose

Estás en todas partes:

Mi soledad sólo confirma tu presencia

28 febrero 2007

Dudo

Dudo que aclare lo que es una duda. Dudo que acabe gratamente este soliloquio, este diálogo entre mis pelos alborotados y mis manos ansiosas. Dudo que las cosas cambien y dejen de desvanecerse en el aire. Dudo que resucite Jesús y que Charly se haga sacerdote. Dudo que los precios bajen por caridad y que los pobres –personas creadas por nuestro moderno y justo sistema occidental de vida- puedan disfrutar de un Chivas Regal Scotch Whisky o un viaje esporádico a Buenos Aires buscando unos libros más baratos. Dudo que el Viejo Pascuero muera de un ataque cardíaco en la cama de una prostituta con el culo a 20 grados bajo cero. Dudo del bien común y la libertad pregonada. Dudo en cómo la Bruja del 71 tiene plata para comprarle mercadería a Don Ramón. Dudo en sacerdotes y militares tanto como de mi memoria y las hamburguesas McDonald’s.

Pero a pesar de tener esas y otras dudas, más bien sospecho algo: esta letra y mi vista daltónica aprehenden un mundo distinto, ese mundo de Lucy in the Sky with Diamonds, ese del que todos se burlan, y que la Revolución de las Flores incluso ridiculizó, pero que siento como un trabajo –y no estoy solo en esto. No soy Pinky y Cerebro ni esta noche voy a conquistar el mundo: sólo busco un poco de autenticidad y más arte. Más verdad –que significa menos mitología. Más justicia –que significa menos burocracia. Más Humanidad –que significa menos certeza y más dudas, al menos mientras éstas nos den el espacio-tiempo de preguntarnos dos veces las cosas y sentirnos dueños, aunque entre mareas y puntas afiladas, del destino, ese camino esquivo, traicionero y poco estable.

20 febrero 2007

Porque incluso

Porque incluso los desafinados tenemos un corazón. Así se lamenta un bossa con la voz tan honesta, tan segura de sí misma ¿Qué hacer cuando la seguridad es solo una palabra que la gente te dice, como algo tan normal, pero que es tan imposible como meterse el mundo en el bolsillo? ¿Qué hacer cuando desafinamos y nos critican por ello? Fácil: decir que no somos desafinados, que así es el bossa. Decir que no somos los descuidados, que la vida es así. Pero que no suene a derrotismo, a "bueno, no hay nada que hacer". El sentido de las cosas es lo que estructura todo estudio de la sociedad. Qué sino el sentido es lo intriga a los más busquillas de los libros. Y qué sino el sentido es la gran invención que nosotros, lo más mortales de la especie, podemos entregarle al mundo. Que de paso es nuestro mundo. El sentido no es sino nuestro propio mundo. Es esa la clave que no debemos olvidar. Si fuéramos por la vida solo flotando, y comiendo, y llorando, y estudiando, y hablando con los amigos, y despertando en la mañana y lavarse los dientes; si sólo fuéramos un motor mecánico que rueda y rueda, dejo todo hasta acá y sigo la corriente. Pero la cosa no es así: los más fuertes no son los que tienen más músculos, sino lo que saben cuál es su posición en la vida, tienen conocimiento de su mundo, es capaz de entender que es constructor de sentido a la vez que consumidor del mismo. Pensar en eso es como mirarse al espejo sin maquillaje pero con luz. Merece esto ser reflexionado, porque en cierta medida te puede entregar control. Debemos tener claro que la vida en sociedad es un permanente azar que se está organizando en la rueda, y en ese contexto un poco de control, de certidumbre, es realmente un tesoro.

Lo importante es saber que uno es consumidor y creador de sentido, darle motivos a las cosas, lo que no significa entregarle orígenes sobrehumanos a los mismos. O sea no decir que las cosas pasan por Dios, o porque sí. Que brutalidad más grande, que facilismo, que desapego con tu papel como actor de sociedad, de planeta. Queramoslo o no, estamos inmersos en una máquina gigantesca en donde debemos aprender a sobrevivir. Sin pastillas, sin psicólogos, sin acumular todo. Saber que las cosas ocurren para enfretarlas y que nada es capaz de obstruir el mapa de posiblidades. Saber que siempre, hay algo, alguien. Porque siempre estará la ocasión de mirar a una garota do corpo dourado paseando por Ipanema. Siempre habrán colores, no se agotan.


*Escrito pensando en mi amigo Erofa, ese que sin estar se manifiesta y su ocaso oscurece nuestro universo

16 febrero 2007

cuento 8

Ya no doy más con las bolsas. Con este calor nadie puede. Ni pa una bebida me alcanza. Pero todo sea por el Raulito. Tan grandecito que está. ¿Le servirán estos cuadernos que le llevo? Sabe qué señor, deme mejor los rojos, se ven más enteritos, usted sabe cómo son los chiquillos ahora pues, unos demonios, y con cinco cambia la cosa. Mi Dios y cómo le hace con tanto crío. Con cariño no más, y transpirando. Que bueno, estoy contenta por Raulito; hasta multiplica mi niño. Así nadie le tomará el pelo ni se burlará como hacen de su madre. A veces me arrepiento de no haber estudiado; es tan linda la escuela. Pero es muy sufrido allá en el sur. Santiago anda todo acelerado, como apurado, corriendo, gritando, pero tienen todo a la mano. Me duelen ya mis piernas, el paradero queda unas cuadras más allá. Me compraría una de esas sopaipillas, pero no puedo. El Héctor debe estar con los amigotes por ahí; su hijo pa’ él no es nada parece. Por eso le compro con todo el esfuerzo sus lápices al Raulito, pa que un día se vaya lejos, que sea alguien. Pa que no termine botando críos al mundo sin techo ni sopa que tomar. Porque nadie mejor que él sabe lo que es eso. Ahí viene la micro, mi único descanso, donde me siento sin que nadie me grite ni me pegue. Todo sea por el Raulito, por mi niño…

09 febrero 2007

EL LLAVERO DEL PADRE CORADA


Entro a la básica , cruzo la maldita cancha y llego al umbral de la media ¡maldición! me dije, esta wea esta cerrada y cero posibilidad de ingresar al otro patio. Me sentia un don nadie haciendo nada y queria remediarlo, solo habia una forma de contrarestar esa nada. De pronto se aparece un señor de edad , bastante gordo, algo rosado,
y con un acento español característico, ya sentía el poder ¡Claro que sí!, era el Padre Corada y su singular llavero.

Ese llavero era algo especial, era como su hijo. Tenía todo tipo de llaves que puedan existir, desde nacionales hasta extranjeras, de variados colores y tamaños , era el infinito, era inexplicable, era otro mundo que solo Padre Corada sabía decifrar. De pronto se acerca y charlamos sobre mi problema, no podía cruzar al otro patio y cada segundo que se quemaba sentía el poder . El Padre Corada no era Padre Corada sin antes saludarte como un caballero de tomo y lomo, estiraba su mano derecha y la estrechaba hasta llegar a una forma algo así como empanada, algo difícil de encajar con una mano común y corriente, de todas formas uno le devuelve los saludos correspondientes. De pronto inclina su brazo hacia la hebilla de su cinturón cristiano y veo la luz: "su llavero". Sin temblarle su pulso, y dentro de un mar de opciones, saca una llave; se las sabía de memoria me dije y luego estira su brazo, gira la chapa y abre la puerta. Me sentía una campeón, como si Chile ganara el mundial, si Martin Vargas dejara KO a su rival o " el chino" fuese numero uno: tenía el poder que solo el Padre Corada me pudiese entregar. Llego a la media , subo al segundo piso, y mi sala estaba con llave...


*
Escrito por mi eterno amigo Italo Aguilera, el zorro. Músico, dibujante, y creador.

03 febrero 2007

Cuento 7

Ya no aguanto esta densidad asfixiante de la ciudad. Esta pieza esta infestada de emociones clandestinas, opacadas, comprimidas. Este escritorio se abulta con deudas y filosofías orgullosas, de sangre de baratas reventadas con el diario regalado. La cocina se hunde pegajosamente entre restos y ratas. Mi pieza es el infierno de dos plazas, las arañas adornan los muros. Las ampolletas de cuarenta alimentan la espesa capa de crema podrida de mi piel. Abro la ventana por fin, para aire fresco, ese de la noche santiaguina en enero, esos vientos cagones pero significativos. Cierro los ojos y espero separarme de mi peste para perderme en el neón capitalino. Balazos, risotadas, perros culeando, autos, autos, autos… el viento se pierde, se extingue, y el hedor revive vigoroso y me atrapa: dentro y fuera del cuarto la mierda aturde mis intestinos revueltos. La mayonesa agria de la cena es el único color vivo de la sala. Decido cerrar los ojos de nuevo. Incluso las uñas me pesan. Gotas de sal condimentan la piel estacionada de mis piernas muertas. ¿Quién cresta se llevó el aire de mi casa, los colores de mi cuarto? ¿Quién me ha dejado sin aliento? Seguro fuiste tú. De aquí escucho tus gemidos putos. Te acompañaré por siempre, nunca nos dejaremos de amar, tendremos hijos, muchos, y una casa grande, te amo mi vida, no se que haría sin ti… gemir, eso harías, ¡y eso haces! Qué fácil es acabarse una copa y luego quebrarla con tus dientes. Tus dientes siguen marcando mi cuerpo poroso de lástima. Ahora estoy mucho mejor, me dijiste, el Andrés de verdad me quiere, me ofreció estudiar para ser actriz, de esas de la tele, te deseo lo mejor, pero no te pongai a llorar, si tu eres súper talentoso… talentoso. Para qué estudiar, si finges de lo mejor. Me engañaste, me cagaste. Una mosca se pasea por mi nariz. Ella huele lo podrido que estoy. Mejor me acuesto, y me muero un rato. Nunca más quiero despertar. Mañana es viernes… ¿te acuerdas que siempre reíamos los viernes? Me pesan los ojos, la cama esta fría, fétida, pero escucho tu risa, de a poco, en sueño, y se apagó la luz, y me miraste, trato de alcanzarte, y me pesa la cabeza, todo es más lento, los colores vuelven, y tu risa ahí está, como los viernes, todos los viernes…

02 febrero 2007

Ojos rojos

[algo que encontre desempolvando papeles ni tan viejos]

Afuera está lloviendo. Las calles tienen ese olor a sábado, esa textura de la explosión, tiene la pena de las calles llorando. Siento las gotas romper su cuerpo contra el cemento, contra el hombre: siento cómo la naturaleza se rompe, se destruye, se desintegra, pensando siempre en darnos una nueva oportunidad.

Acabo de ver Machuca: más que buena, bella. No lo lograré entender nunca, ese martes de horror, ese martes que fueron 17 años. No me tilden de comunista, no lo soy. Soy Humano. Creo en la vida, en la naturaleza, en que somos animales, y que necesitamos organizarnos, creernos, que buscamos en el otro mi propia confirmación de las cosas. Soy Humano, y estoy luchando por mi aire, lucho a diario por mi pedazo de tierra, por mi arena. Soy Humano, y pienso en mi pasado; lo veo con heroísmos, penas, triunfos: lo veo como una trama de hombres y mujeres que han succionado hasta la muerte su propio aire, su vida, su existir, sus interacciones, y me dejan hoy una casa con techo y jardín.

Cuánto más necesitamos ver; cuántas muertes, cuántas desgracias, cuántas tragedias debemos presenciar para entender que somos tan poco y hemos hecho tanto daño. Somos tan poco que ni siquiera nos hemos explicado el por qué estamos respirando. En ese sentido, seguimos siendo el animal que recolecta su comida en la jungla – o supermercado- y que se aparea sin saber para qué traer otro hijo al mundo. ¿Qué mundo?!

Afuera sigue lloviendo y no encuentro nada que agregar. No encuentro nada más que sumar. Siento un peso en el cuerpo que a veces pienso es la propia humanidad.

Somos tan poco y hemos hecho tanto daño. Somos tan poco que todavía tenemos a un continente sin poder tomar agua sana; que todavía tenemos a gente viviendo con lo que le caiga a la mano; que seguimos cantando Himnos Nacionales con la mano en el corazón; que creemos aún en la magnificencia de la Astronomía y su cálculo; que todavía aplaudimos un Goya pero no al pintor de Compañía con Ahumada; que todavía tenemos que fingir para fingir: no asimilamos que las cosas tienen movimiento –decía Páez.

Soñar sueños es verse reflejado en el mar del cielo. Es contemplarse en un lago de aguas poco claras pero abundantes, refrescantes: llenas de vida. Las olas son las preguntas. Yo soy una ola que mueve a otras preguntas.

Hay tanto que aprender, y tan poco tiempo para entender Aprendo desde que fui concebido. Aprendí a querer a mi madre y aquello que me da de comer durante mis primero 9 meses; después aprendí a que la familia y los que considere “mi familia” son fundamentales; aprendí luego que los amigos son pilares, son una de las patas de la mesa, de la vida, del cada uno; aprendí además que mi propia impresión de las cosas es la que prima, es la que importa, mi concepción sobre el futuro es el que vale; aprendí que nunca podré ser como quiera, pero es ese el horizonte a seguir; aprendí, primero que nada, a escuchar, pero es lo más difícil y lo que menos hacemos; aprendí que primero amanece, y luego sale la Luna: ahora sé que puedo hacer de la Luna mi punto de partida.

Las cosas están en mis manos, pero no las veo. “Todo lo sólido se desvanece en el aire” decían por ahí estos intelectuales que buscan mitificar sus ideas, quieren dominar al mundo desde su cabeza, son egocéntricos y quieren más, aunque existan excepciones.

Se ha ido la idea de la cabeza, pero lo cierto es que afuera sigue lloviendo. Se sigue mojando la conciencia, se siguen llenando las calles de charcos donde algunos perros sacian la sed, donde otros posan sus zapatos de cuero, donde otros sencillamente mojan su piel endurecida con el rocío de la vida y se arruga frente a las sábanas limpias.

Lo de arriba quizás no tiene coherencia: generalmente los que están arriba no la tienen –en todo ámbito y literalmente. La estufa sigue quemando combustible: y yo sigo aquí mirando la lluvia, reflejándome en el vidrio empañado de dudas que puedo leer en mis ojos rojos.

19 / 09 / 05


01 febrero 2007

Túnel de apariencias


Andar en el metro es sumergirse a un túnel de apariencias. Todos somos ciudadanos. No discriminamos. Somos serios, reflexivos, pacientes; somos un rebaño. El sonido de los rieles orquestan los límites de la disciplina, la pulcritud, la rectitud. Dónde sino en una dictadura de militares sin dientes se instaló un sistema cínico de transporte, funciona como un regimiento, el orgullo nacional.

Se vive en otro mundo, no es el de cráteres en las calles, de las jaurías hambrientas, de los chocopanda a cien… El Chile (Santiago) del metro es uno encubierto, una pantalla que, quienes pueden pagarla, desean vivir y cuidar porque es su tierra de los sueños , ese donde todo funciona, se pregunta con respeto y se respetan las normas, normas, normas… Donde hasta suicidarse es digno.

El vagón francés acondicionado cruza entre blocks de la Pintana ¿Qué espectáculo es ese? ¿Que la tecnología le llega a todos los chilenos? Y eso qué, si todavía los alcoholismos cegados golpean lo más pobre de nosotros, si cuando el marido tortura a su manada lo hace con un IPod en la mano. ¿De qué sirve WiFi para todos si aún la desigualdad es asquerosa y se alimenta todos los días sin descaro, democrática o dictatorialmente?

¿Qué es eso que casi todos en el metro van leyendo? Al menos, a ojo de mirón, de cada 10 unos 4 irán leyendo, aunque sea La Cuarta, pero leen. Eso no lo indican las cifras de mediciones extranjeras y locales, al revés ¡somos unos lectores imbéciles!... ¿Y qué es eso de que todavía más personas escuchan música? Si la piratería abunda como moscas en la mierda, y de gustos sólo se mantiene la estupidez de Rojo, o la ranchera rural, y ahí quedamos. Lo demás es todo rebuscado, alternativo. Pero aún así en el metro muchos escuchan música. ¡Qué gente es la que viaja en metro! Son todas unas malas imágenes del país. El sujeto de Ghana que visita Chile y viaja en Metro dirá “oh, que país más limpio y seguro”, pero si camina 10 cuadras más allá de la estación San Pablo, o San Ramón, entre muchas, quizás cambie su opinión. Lo más seguro es que lo haga. Y perdón, pero ¿qué es eso de poner murales de Matta u otros artistas representando oníricamente el descubrimiento de América, etc., si 1/25 de los usuarios lo logra observar en el ajetreo del transporte, y de ellos 1/54 cree entenderlo? Parece más que una muestra de la cultura que tenemos, una burla a la brutalidad que somos. Por eso pusieron televisiones en el andén, para sentirnos en casa.

El metro me facilita la vida en la metrópolis, me hace vivir parte del ritmo cardiaco de la ciudad, pero a veces me siento en una burbuja aislante de la realidad que se desparrama bajo los rieles de los puentes modernos, de las líneas embusteras.

16 enero 2007

América Latina, presente

Mujer de caderas ensalzadas
Sueño olvidado por confabulación
El trópico esta más al sur de tu bolsillo
El escaparate de tus ojos conmovidos
Al saborear el dulzor ardiente
De ese vino permitido
Y que cuando cantas se burlan de tu ombligo

Museo de verdes manos desoladas de tanto frío
En el desierto, el campo o la playa
De nostalgias y recuerdos
Estás llena de voces, llena de manos
Pero ausente de espíritu, falto de horizontes claros

Paso un minuto en tus caricias,
latinoamericanas de pájaros ardientes
Identidad nacida de la tierra
Cuerpo compartido, torturado por la historia

Si tu riqueza rematas, el más miserable,
empeña su sangre para alcanzarla
Pueblo de pocos caminos, ahondada de
tabúes y refranes donde llegan tus pesares

Abres tus ojos a medias
Ignorando lo que no quieres ver
Que la luz de tu pasado
convierta en conciencia el yugo de tu presente
Cálido paraje, salvaje estepa
Bienvenido a Latinoamérica

Las palabras son tuyas, mías y nuestras
Nos pertenecen a todos
el lenguaje del alma y de las cosas

Misteriosa dama, engañas a la historia
Tu gente es coraje y tu ropa trémula seda
Coágulo de orgullo, mitigado cadete de otros
imperios tremebundos de riqueza saqueada
Estúpidos inocentes, desnudos

Una niña a veces, un niño talvez,
Mujer y hombre, que imaginan una realidad feliz
Prostituta del mundo pinta tus uñas y rompe esas cadenas:
Que tus perlas brillen, brillen, encandilen, encandilen
Dulzura mitigada, estela maldita

Penumbra de Argentina al calor de un tango envenenado

El vaivén de tus caderas, mulata
De ilusión marxista, Cubana llena de sol es tu personalidad

Que en el último rincón del mundo,
Los vinos del valle bailen a los lagos desiertos
De tu frío austral mi Chile natal

Pómulos altos y ascendencia dorada
Bolivia de mis incas desolados
Espíritu valiente, sangrienta batalla

La oveja negra del imperio occidental
Dame un abrazo cariñoso mi pana
Venezuela, el cariñoso caribe boreal

Perla del este, ¡bienvenido navegante!
Montevideo, gris de día y fiesta por la noche
Noche de tango, de tango democrático

Incinérame con el vaivén de piernas
Sumérgeme en tus cafeteras Colombia,
sabrosa, candenciosa

Brasil, pulmón del mundo respira por nosotros
Libéranos tierra amazónica
Entre tu samba y bossa nova

Con cantos ancestrales defiende tu imperio
Que el dorado sol no se empañe
Tierra Azteca, riqueza mexicana

Negra es tu herida blanca explotada
Alfabeto no aprendido por hambre y desolación perdida
Abre tu estela, gobierna tu camino
Alimenta y cobija a tus niños, Haití sin destino

Como el Ying y el Yang
Es la República Dominicana la otra mitad,
Tierra de un pueblo siempre sonriente
Y de deslenguado hablar

De la sierra a la costa emerges a tropezones Virreinato incaico
Entre paisano y damisela eres tú imperio de sol peruano

Que la danza cósmica de tu conocimiento, pueblo maya
Te Ilumine el destino, Guatemala, destino del Caribe
Que te castiga abraza

Agresiva guerrilla, instituciones violadas
Me alegras con tu sentido de hermandad Salvadoreña,
Tiempos mejores han de llegar
Al pueblo sus glorias vendrán a marcar

Puerto Rico, patio trasero de Estados Unidos
Papi, tu calor inunda incluso a tu verdugo

Junto a Paraguay, Nicaragua, Belice, Honduras y otros
Más países hermanos, diferentes entre sí
Pero hijos de la misma mamá

América Latina,
Que tu barca no desvíe de la sangre que te reclama
Entre océanos te alzas y desde el sur reclamas
Lo que nunca tuviste y que siempre deseaste



Miski Peralta, Tania Berkowitz,
Juan Manuel Cabrera Bar “El Cónclave”, Temuco, Chile.
Martes 9 de enero de 2007

Miradas que engañan (diálogo sordo)

Veo la silueta de tu espalda
Sin amor verte la cara
Imploro abrazarme a tu figura de varón

Acá me estoy ahogando solo
Pero huelo un perfume de mujer
Ese que enloquece, pero hunde, me hunde

Bebo de esta copa suavemente,
Me gustaría que me vieses seguir con mi lengua húmeda
El camino de mis labios
Movimiento dedicado para ti, hombre solitario

Alli estás, perfume de mujer
Humedeces tus labios; yo seco mi corazón
¿Me deseas, o es lástima el brillo de tu noche?

Escondo muy mal el brillo de mis ojos
Mi mirada está inevitablemente pegada a la tuya
Si no haces nada por detenerlo, este calor que siento
Terminará por quemar mis entrañas

Tu brillo me incomoda. Pero lo deseo
El ritmo de mi copa es el camino a mi oscuridad
¿Serías tan amable, y abres la puerta con tu maravilla,
Imán de mis necesidades?

Me embriago de esta tensión entre tu cuerpo y el mío
Debo partir pronto, aunque deseo seguir inmersa
En ese misterio tuyo, tan tuyo, mi hombre solitario

El mozo retiró tu copa, apuñaló la ilusión
Unas cuantas mesas me separan de tu noche
Una vida lo hace de tus dotes
Mientras mi copa sigue llena, llena, llena…

Escapo de ti pero sin quererlo,
Ten claro que soñaré contigo esta noche
Con el alma sin rostro que me ha devuelto
El alma y la ilusión a mi marco de muñeca rota

Tu perfume sigue en la mesa abandonada
¡Mesero, otra con más hielo!
Más noches vendrán a engañarme,
Otra vida que me cruza y lastima
Fuiste un bálsamo a la herida
Que este alcohol no logra ahogar
Fuiste, perfume de mujer



Tania Berkowitz, Juan Manuel Cabrera
Bar “La Perrera”, Temuco, Chile.
Jueves 11 enero de 2007